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    Noventa años después

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    culemurcia
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    Noventa años después

    Mensaje  culemurcia

    Noventa años más tarde, el nombre de José María Belauste quizá no le dirá nada al común de los aficionados españoles, que repartidos por las cuatro esquinas de la soleada España, velan armas, calman nervios y esperan ansiosos el inicio del que objetivamente ahora sí, es el partido más importante de la selección española de fútbol. Apodado "El león de Amberes", Belauste ha pasado a la historia de nuestro fútbol por ser el autor de la legendaria frase "A mí el pelotón Sabino, que los arollo", pronunciada en un partido ante Suecia en los Juegos Olímpicos de 1920, primer gran torneo jugado por la selección española de fútbol y que le valió, por un lado una meritoria medalla de plata (no olvidemos que hasta el inicio de los mundiales, el torneo de fútbol olímpico era el mayor evento a nivel de selecciones para el deporte rey) y por el otro, el nacimiento de una leyenda que para bien y para mal marcó durante décadas a nuestro fútbol. Esa idea de que a falta de técnica, solidez como equipo, virtuosismos y excelencia desde el banquillo, el coraje, la garra y la testiculina podían llevar a los clubes y a la selección española al éxito, se convirtió en el emblema de nuestro fútbol al punto de acuñar otro término "furia española", que al final, se acabó convirtiendo en la coartada que enmascaraba numerosas incapacidades y que a efectos prácticos, mientras Alemania, Brasil, Italia o Argentina forjaban su leyenda a golpe de títulos y fútbol reconocible, sólo nos dio una lánguida Eurocopa en blanco y negro y muchas, pero muchas decepciones; la calidad se tenía, porque si la camiseta de la roja la llegaron a vestir Di Estéfano, Puskas, Luis Suárez o Kubala, entonces el fallo noera, aunque a veces sí, de falta de mimbres, así que, agarrados a la furia, cuando no era el bambino Franco Gemma el que nos dejaba fuera de un Mundial, era un remate de Uwe Seeler o un fallo de Cardeñosa a puerta vacía. Ni jugar como locales nos cambió la cara y en nuestro propio Mundial, ya en color y en plena democracia, con retazos de furia, no logramos ser otra cosa que comparsas. Fui Miguel Muñoz, aquel seleccionador con pasado madridista y una leyenda de flor en las posaderas el que comenzó a cambiar la historia y fue cuando la furia, paradójicamente, había rozado el éxito, al alcanzar, con una selección racial y corajuda, la de los Camacho, Arkonada, Víctor, Juanito o Maceda, el subcampeonato de Europa agarrado a las viejas ideas; debió entender Muñoz que si la furia había nacido en Amberes con una plata, en París, no debía morir con otra plata, porque el coraje y la entrega siempre serán necesarios al competir, pero sí debía dejar paso y subordinarse a valores tan denostados como el talento y la clase, considerados durante épocas ajenos a nuestro futbol y su esencia y por supuesto, incompatibles a la furia. Pero Don Miguel (q.e.p.d.) cometió la insensatez de darle el mando de la roja a un puñado de chavales, la madridista Quinta del Buitre, que demostraron en México 86 que eso de jugar al fútbol también se podía basar en algo más que la raza y el coraje. La Quinta del Buitre fue la pionera y aunque su brillo fue efímero y no la adornaron títulos, abrió la puerta a una siguiente generación, la de la Quinta del Cobi, oro en Barcelona 92, y abanderada por un chaval de veinte años escasos, delgado, poca cosa, pero con fútbol infinito en sus botas, un tal Pep Guardiola, al que Cruyff, otro insensato como Miguel Muñoz, le dio el mando de todo un FC Barcelona. La generación de Guardiola, jóvenes talentosos, hijos de una nueva España, moderna y democrática, tampoco tuvieron el éxito que merecían, porque cuando no fue Julio ante Pagliuca, fueron los penalties, el fallo de Zubi ante Nigeria o el penalty lanzado a las nubes por Raúl. Sea como fuere, esa segunda esperanza fracasó y reabrió el debate del estilo, de si se debía dar mando en plaza al telanto y volver a la vieja senda. En esos momentos de dudas, un grupo de chavales, abanderados por Xavi, Casillas y Marchena, ganaron el Mundial Sub20 en Nigeria, se vivió un período de entreguerras en el que el talento brotaba, pero aún no se le daba el mando, siendo el gran ejemplo la selección de 2002, expoliada por su incapacidad, falta de protagonismo de los virtuosos y un egipcio con silbato. La Eurocopa 2004 demostró que ya era hora de jugársela con el talento y que si tienes un tipo de jugadores, la idea se debe adaptar a ellos y no al revés. Así se dio por fin el mando a los locos bajitos, se miró a ese estilo de juego de toque y posesión, que sí, adopta también el trabajo, la casta y el derroche físico, pero como una herramienta más y no como el a-b-c de nuestro idearo balompédico. Fracasó, quizá demasiado bisoña y con luchas internas con el pasado, la roja en Alemania hace cuatro años, y volvieron las dudas, la zozobra, el pesimismo, hasta que por fin se dio con la ecuación y Viena premio al mejor fútbol y abrió a una generación maravillosa las puertas a un mundo sin complejos, gafes ni miedos que la ha llevado hoy a disputar por fin, la final de un Mundial pero sobre todo, a tener un sello futbolístico reconocible por todos. Hoy, noventa años después de aquella medalla de plata épica de Amberes y de la exaltación al coraje de Belauste, los talentosos, los jóvenes sin complejos que creen en sí mismos y en su fútbol, lucharán por un título que corone a una generación que hereda lo mejor de las generaciones pasadas, valores de los que nadie puede desdeñar que la vieja furia, sigue estando, quizá representada en un fornido defensa catalán, que emergiendo entre virtusos y torres germanas, sin gritar ninguna frase para la posteridad, puso a golpe de un cabezazo de furia, a la roja en esta final. Noventa años después, la furia y el talento se dan la mano, demostrando ser compatibles y necesarios ambos, para que por fin, el fútbol español logre el premio que se le negó y que ahora sí, merecemos de pleno derecho y con el fútbol (y la furia) en la mano.
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    Mensaje el Lun Jul 12, 2010 2:00 am  Risto

    Me quito el sombrero una vez mas ante ti Raul, espectacular columna si señor, la espera a valido la pena, y por fin España es campeona del mundo, merecidamente por juego bonito y limpio, a tenido que ser un iniestazo, otra vez mas, la alegria inmensa llena las calles de nuestra querida españa, 90 años mas tarde y como bien has explicado podemos decir que somos campeones, un abrazo saludos y força barça campeon..............

      Fecha y hora actual: Vie Ago 18, 2017 1:31 pm